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DIABETICON

El Blog de la Diabetes

¡Bienvenido al portal de la diabetes! En esta página web vamos a hablar sobre la experiencia de tener diabetes y cómo es llevarla día a día. Antes de nada debes de saber que existen dos tipos de diabetes, la Tipo 1 o insulinodependiente y la Tipo 2 que no lo es. Ambas enfermedades son crónicas, pero pueden llevarse de una mejor manera gracias al ejercicio físico y llevar una dieta saludable. 

En este blog vamos a hablar un poco de los dos tipos de diabetes, aunque para serte sincero, yo al ser del tipo de diabetes dependientes a la insulina, es de lo que más experiencia tengo. Es por ello que todo lo que se hablará aquí sobre la diabetes Tipo 1 va a ser bajo mi punto de vista y de lo que yo he vivido a lo largo de los años.

Llevo con la diabetes cerca de 7 años, y he de decir que la llevo bastante bien controlada, ya que gracias al haberme informado por diferentes páginas webs, cogiendo información de un lado y de otro, me ayudaron a familiarizarme rápidamente con lo que es la diabetes, que ya te aviso que al principio es un mundo pero después todo es mucho más sencillo.

Mi Historia con la Diabetes

Hoy día tengo 23 años, y llevo con la diabetes unos 7 años aproximadamente, sí, me entró la dichosa enfermedad en primero de Bachiller. No puedo culpar a nadie, ni si quiera a mí mismo por haber llevado una dieta mejor o peor de lo que debería, porque las enfermedades son así, hay gente que come dulces, helados y todo lo que tenga que ver con el azúcar durante toda su vida y no le pasa nada, en cambio a otros le entra diabetes porque sí; hay gente que fuma durante años hasta la vejez y no le pasa nada y a otros que llevan una vida saludable pues le sale cáncer de pulmón… y así un largo etcétera.

Lo que quiero decir con esto es, que si te entra diabetes o ya tienes la enfermedad (es más probable que por eso estés aquí) no tengas que mirar atrás, solo mirar hacia delante para afrontar con más fuerza lo que se te viene. Y es así, puedes estar en casa maldiciendo todo lo que te rodea o bien puedes remangarte y plantarle cara a esta enfermedad. 

Lo primero que se te puede venir a la cabeza es… ya no puedo comer más helados, ya no puedo hacer deporte como antes, ahora voy a tener que estar pegado a una maquinita controladora del azúcar ( a mi no me gusta la idea que me controlen, pero hay que verlo como un compañero de viaje que te ayudará), y a un bolígrafo con insulina, o no voy a poder salir de fiesta con los amigos nunca más… 

Bueno, déjame decirte, que cuando me entró la diabetes, todo esto se me vino a la cabeza, imagínate un chaval de apenas 17 años casi rozando esa mayoría de edad que me permitiría ir de fiestas y disfrutar de la libertad como nunca antes y que de repente ¡PUM! diabetes y todo estos sueños se habrían esfumado de un plumazo.

¿Cómo me detectaron la diabetes?

Bueno, todo empezó cuando me empezaba a notar muy cansado, sin fuerzas ni de levantarme del sofá, bebiendo agua durante toda la tarde sin parar, que sin exagerar podía llegar a los 4 o 5 litros de agua en una sola tarde sin ni siquiera moverme del sofá. Comía como un León, me acuerdo del plato de gazpachuelo de mi abuela que me podía comer 2 o 3 en cuencos de ensalada y después me entraba hasta el postre, y a las 2 horas volvería a comer.

Pero el comer el doble no iba a hacerme que engordara el doble, sino todo lo contrario, cada vez que más comía, más adelgazaba, más cansado me encontraba, más agua bebía y más orinaba (era todo a niveles muy exagerados). Y tú te preguntarás, ¿por qué me pasaba esto?, bien, el principal motivo era que cada vez que comía hidratos de carbono (que es digamos el azúcar que tienen los alimentos) me subiría más los niveles de glucosa de una forma descontrolada debido a que mi páncreas dejó de funcionar de un momento a otro.

El páncreas es ese órgano que tenemos todas las personas el cual gracias a ella nos regula el azúcar que consumimos de una forma óptima, administrándonos insulina cada vez que lo necesitamos. Entonces, ¿Qué pasa si dejara de funcionar? pues que tenemos la mala suerte de que deberemos de administrarnos la insulina nosotros mismo. Esto se hace a través de un bolígrafo de insulina, en el cual se le encaja una aguja muy fina y que por ésta tenemos que inyectárnoslo cogiéndonos un pellizquito de piel y pulsando el botón que trae de serie el bolígrafo.

Síntomas de la diabetes

Los síntomas de las diabetes suelen ser los que yo tuve, como son:

  • Adelgazar de una forma muy rápida y notable.
  • Tener ganas de comer cada dos por tres y no saciarte.
  • Beber muchísima agua ya que te sientes deshidratado, por lo tanto desemboca en orinar muchas veces al cabo del día.
  • Notar un cansancio extremo.

Si notas en demasía algunos de estos síntomas, es posible que puedas padecer de esta enfermedad, o de cualquier otra, pero sea lo que fuese, es recomendable que visites a un médico y que te hagan la prueba del azúcar. 

Mi primera noche en el hospital

Una vez que mi madre ya se empezó a extrañar de una forma muy exagerada de que adelgazaba de una manera muy rápida, yo le decía que podría ser causa del estirón (nótese mi miedo de no querer ir al médico), aunque en el fondo yo ya sabía que debido a los síntomas, era diabético, solo que hay cosas que no puedes ocultar por mucho tiempo. ¿Y cómo lo sabía? Pues lo sabía al 100% debido a que mi abuela también era diabética de hace muchos años atrás.

Entonces mi día a día era como, lo sé, soy diabético al 100% pero no quiero que me lo digan a ciencia cierta, aunque esto era lo peor que podía hacer, ya que cada día que pasaba, estaba perjudicándome cada vez más a todos mis órganos internos, ya que éstos estaban soportando unas cantidades inimaginables de azúcar, y a la vez estaba intoxicándome cada vez más.

Hasta que llegó el día en el que mi madre, gracias a dios que es muy cabezona, decidió llevarme al médico, para que me hicieran una prueba rápida de azúcar. Adivinad el resultado… la máquina de medición de azúcar, tenía un límite de 500 mg/dl de azúcar en sangre, bien, pues en el resultado salió esto: HIGH, que significaba que tenía los niveles de azúcar más alto de 500, cuando lo normal es tenerlo entre 80 y 120 aproximadamente. Es decir, estaba quintiplicando, si se dice así, los niveles de azúcar en sangre.

Inmediatamente me dijeron, vete al clínico de endocrinologos y que te vean ayí e intenten bajarte el azúcar lo más urgente que puedas. Para mi mala suerte, eran las 8 de la tarde, y el hospital de endocrinos estaba abierta solo de día, por lo que en ese momento estaba cerrado, entonces tuve que pasar una noche ingresado en el hospital.

Mi primera y única noche fue la peor que podría haber pasado en mi vida, no solo porque el momento de que me dijeran que soy diabético estaba acercándose, sino porque la cama donde me pusieron era lo más incómodo del mundo, donde preferiría haber dormido de pie. No solo eso sino que al estar ingresado, lo estaría con más gente que también estaba enferma de otras enfermedades, y madre mía… había un tío que tosía cada minuto, una mujer mayor pegando voces… vamos que si era difícil dormir con la incomodidad de la cama, más difícil era me lo ponían.

Mi primer día en el hospital de endocrinos

Una vez pasada la mala noche junto a mi madre, que durmió en una silla de colegio prácticamente, llegó la mañana. Eran las 12 de la mañana y me avisaron que iba a pasar con mi endocrino, y que ya me dirían los resultados de una analítica que me hicieron semanas atrás. Una vez que entré, lo primero que me dijeron fue: bueno amigo, tengo que decirte que eres diabético, como la Belén Esteban, pero tu lo vas a tener mejor controlada.

No se muy bien la manera tan ”particular” que tenía el médico de tranquilizar a la gente, que funcionó más bien poco, pero vamos que debo de reconocer que me hizo reír un poco. Una vez que me dijeron esas palabras, ya me mentalicé desde el primer momento que tendría que vivir con eso, y que lo haría sin ningún problema, era muy jóven y me quedaba mucha vida por delante.

Al rato, me explicaron de forma muy breve el cómo funcionaba el páncreas y cómo debería de sustituirlo yo mismo con la insulina. La explicación fue muy sencilla, pero al principio me sonaba a chino. Para ponernos en situación, existen dos tipos de insulina. Yo te la explico:

  • La primera es la rápida, que es la insulina que el páncreas emite cada vez que ingieres comida con hidratos de carbono, para contrarrestar la subida de la glucemia de éstos.
  • La segunda es la lenta, la que hace segrega nuestro páncreas el resto del día encargándose de que tengamos la glucemia a buenos niveles de glucemia.

Una vez comprendido esto, la mayoría de diabéticos por no decir todos (ya que cada diabetes es diferente y cada persona es un mundo) tienen dos bolígrafos, uno que hace de lenta y el otro que hace de rápida. Por lo que uno mismo se debe de saber suministrar ambas de forma correcta para que no le provoque ni una hiperglucemia (subida de azúcar) ni una hipoglucemia (bajada de azúcar).

Una vez que me explicaron esto, me dijeron: venga, adminístrate tú mismo la insulina para que le pierdas el miedo, y fue colocar la aguja en los bolígrafos y pincharme en la barriga sin ningún tipo de dolor, ahí el miedo de pincharme yo mismo con una aguja había desaparecido, viendo que no duele nada, primer objetivo cumplido.

El segundo objetivo tenía que ver con llevar una diabetes y una vida normal era saber qué tengo que comer. Pero había un problema, hasta ese momento, yo desconocía el término de una correcta nutrición y era amante del chocolate, dulce y todo lo que tenía que ver con la buena vida. Llegaron las dos de la tarde y yo tenía un hambre importante, ya que no comía desde la noche anterior, que me pusieron un filete de pecado y caldo de sopa, nada abundante a lo que estaba acostumbrado.

¡Ah! y sobre todo, me daban ¡ZUMO DON SIMÓN SIN AZÚCARES AÑADIDOS! ¿Hola? cualquier persona debe de saber que aunque no tenga azúcares añadidos (que es el azúcar de absorción rápida) tiene de todas formas azúcares complejos (que es de absorción lenta) que hace que suba el azúcar… es decir… me estaban administrando insulina para bajarme el azúcar y a la vez me daban de cenar zumo don Simón, en fin incompetencia del enfermero.

Bueno, llega la hora del almuerzo, y una vez que me inyecté la insulina rápida ya me dijeron que podía irme a comer a un bar del frente. Me dijeron: cómete un pitufo o algo que no tenga muchos hidratos, y yo inocente de la vida les dije : sí, sí nada de azúcar, vale. Bueno llegamos al bar y empezamos a pedir mi madre y yo. Cada uno queríamos un pitufo (que en Málaga se dice así a un bocata pequeño) mixto, con jamón y queso.

Cuando terminamos de comer me quedé con hambre pensé… (todo esto bajo mi inocencia desconocedora de la diabetes y lo relacionado al azúcar, no me judguéis) ahora que soy diabético, puedo darme un buen festín de comida como despedida… entonces miré a mi madre, miré al camarero a los ojos y le dije: ponme un crepe con nutella. Mi madre en contra no quería y me decía: tú verás, es tu cuerpo… y yo la tuve que convencer de una manera que no se muy bien cómo ocurrió, pero terminé por pedirme el crepe con el pensamiento de que ”me daría un buen festín de despedida”.

Lo gracioso no fue ver a mi madre enfadada conmigo, sino a los médicos cuando le dije que había comido. Una vez entré al hostpital me dijeron: muy bien, ¿qué has comido? y yo muy bien puesto le dije: pues un pitufo con un café; a lo que me contestaron: muy bien buena comida aunque el café sobraba porque la leche tiene hidratos que ya con el pitufo pues se pasaba de lo que me debería de haber comido para la cantidad de insulina que me pinché.

Pero cuando le dije: ah y de postre… fue decir eso y se giraron todos pensando ¿Postre? y yo: sí, un crepe con nutella. El silencio se hizo por unos segundos y saltaron todos ¿¡Pero tu estás bien de la cabeza!? cómo se te ocurre, ahora espérate a un rato y verás como te sube de nuevo el azúcar… todo el esfuerzo de la noche anterior por bajarme el azúcar poco a poco habría quedado en vano, ya que el crepe me subió la glucemia de golpe.

Una vez dí la noticia de mi almuerzo, se tranquilizaron las masas, y fue cuando estuvieron toda la tarde explicándome como funcionaba esto de los hidratos de carbono, que es un mundo y para ello crearé un artículo exclusivamente para ello, la higiene, y todo el cuidado que lleva una persona con diabetes principiante.

Una vez que ya me explicaron todo, me dieron el papeleo y un largo etcétera, me dejaron ir a casa, y fue cuando por fin pude descansar tranquilamente. A partir de aquí, ya todo prácticamente dependía de mí, ya que cuanto más autosuficiente me hiciera, menos tenía que depender de los médicos, ya que esto es una carrera de fondo donde solo debes de depender de tí mismo.

Fue cuando me tiré una larga temporada durante horas buscando información que me valiera para poder llevar una vida de lo más normal posible, con mi deporte, mi nutrición y mi nueva vida. Es por esto, que se ha creado este blog, con la intención de poder ayudar a más gente y sobre todo a los diabéticos principiantes que empiezan en este nuevo mundo de la diabetes, con información valiosa que proporcionaré desde mi experiencia de todo lo que he aprendido durante estos años.